Las setas han sido valoradas desde tiempos antiguos por sus propiedades nutricionales y medicinales. Son una fuente rica en proteínas de alta calidad, vitaminas del grupo B, vitamina D, minerales como selenio, cobre y potasio, y compuestos antioxidantes como polifenoles y polisacáridos. Estas características las convierten en un alimento funcional que contribuye a la salud general. Entre las variedades más consumidas a nivel mundial destacan el champiñón (Agaricus bisporus), el shiitake, el portobello, las setas enoki, maitake y ostra. Su presencia es notable en regiones como Asia (especialmente Japón y China), Europa (Italia, Francia, Polonia), Norteamérica (EE. UU. y Canadá) y América Latina (México y Brasil), donde forman parte de la dieta cotidiana y de tradiciones culinarias y medicinales.
El consumo regular de setas se asocia con beneficios importantes en la prevención de enfermedades. Estudios han demostrado que mejoran la sensibilidad a la insulina en personas con diabetes, ayudan a regular la presión arterial en casos de hipertensión, y contribuyen a reducir el colesterol LDL en pacientes con hipercolesterolemia. Además, ciertos compuestos presentes en las setas poseen propiedades anticancerígenas, mientras que sus antioxidantes ayudan a retrasar el envejecimiento celular. También se ha observado un efecto positivo en la salud cardiovascular, favoreciendo la función del corazón y los vasos sanguíneos. En cuanto a la promoción de la salud, las setas mejoran la digestión gracias a su contenido de fibra, fortalecen la microbiota intestinal al estimular bacterias beneficiosas, y refuerzan el sistema inmunológico, lo que las convierte en un aliado natural para el bienestar.
A pesar de sus múltiples beneficios, algunas personas pueden experimentar alergias al consumir setas, manifestadas como erupciones cutáneas, problemas respiratorios o trastornos gastrointestinales. En el ámbito gastronómico, las setas son altamente versátiles: se utilizan en sopas, cremas, salteados, ensaladas, pastas y risottos. En medicina tradicional y moderna, especies como el shiitake, reishi y cordyceps son reconocidas por sus efectos inmunomoduladores, antienvejecimiento y estimulantes del rendimiento físico y mental. Las investigaciones actuales exploran su aplicación en terapias contra el cáncer, enfermedades neurodegenerativas y el desarrollo de suplementos dietéticos, consolidando a las setas como un recurso prometedor en nutrición y medicina preventiva.
El libro no está pensado para aprender a identificar las distintas variedades de setas; para ello hay que recurrir a textos elaborados por especialistas en la identificación de éstas. El ánimo es hacer una actualización de los beneficios a la salud que aportan las setas más consumidas. Entre estos se describen: antienvejecimiento, antiinfeccioso, control del peso, antidiabético, antimicrobiano, antioxidante, efecto prebiótico, antitumoral, anticarcinógeno, protector solar, antiasmático, antihipertensivo, inmunomodulador, cardioprotector y neuroprotector. El mensaje para considerar es que las setas comestibles mejoran la salud humana y fomentan una mejor calidad de vida.

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